Atención a su mezcla: mundo ciberpunk, robots y gatetes. Esto es lo que se le ocurrió a Blue Twelve Studio. ¿Por qué no se le ocurrió a nadie semejante combo? Bastó con que el juego tuviera una buena campaña de marketing y publicidad; el resto fue coser y cantar. Suficiente con poner a un gato común en la portada para que las redes sociales, llenas de imágenes y vídeos de estos felinos, se hiciera viral. La publicidad se hizo sola, retroalimentádose a sí misma ¿Quién puede resistirse a estos lindos seres? Muchos streamers, deseosos de captar followers a cualquier precio, se lanzaron a jugarlo en directo aunque no tuvieran ni idea de qué trataba el juego. El protagonista es un gato; con eso es suficiente.
Stray ─extraviado─ es una aventura vista desde los ojos de un gato que se separa de su camada por culpa de un accidente. El felino, después de recuperarse de una tremenda caída, comienza a buscar una salida y se encuentra con una ciudad muerta pero plagada de unos seres llamados zurks que se comen todo lo que les pongan delante, tenga pelo o no. El gato consigue huir gracias a su agilidad hasta llegar a una ciudad ciberpunk habitada por unos robots de aspecto humanoide. Estos androides huyen a la carrera creyendo que nuestro felino es un zurk pero más tarde comprueban que lo más peligroso de nuestro protagonista son sus uñas y un sofá nuevo.



