REMNANT FROM THE ASHES

" Tu hogar ha sido invadido. Necesitas una salvación y yo tengo la llave. Esta llave no te llevará allí donde deseas, sino allí donde debes ir" El Rey Inmortal

Es quizá una copia un tanto descarada de dark souls pero con armas de fuego. El estudio Gunfire Games aprovechó el tirón de la moda de los soulslike, como lo llaman los puristas, para crear un juego shooter en 3º persona que tiene pinceladas de RPG y una dificultad exigente. A eso le añadieron elementos de DarkSouls como mazmorras, hogueras y bosses trabajosos de matar─ con o sin ayuda de otro jugador─. Solo bastaba que la jugabilidad fuera decente y los gráficos aceptables para tener éxito comercial. El videojuego, lanzado en Agosto de 2019, logra divertir desafiando al jugador aunque tiene sus zonas de sombra.

      Vamos a dilucidar con más detalle. La curva de dificultad está acertada, y nos da mucha libertad para crear personajes, explorar mapas con la emoción de encontrarte un boss como postre final. Pero su historia, aunque muy trabajada, es un bodrio que no logra enganchar al jugador. 

En Remnant from the Ashes nos hablan de un mundo postapocalíptico en la Tierra después de sufrir una invasión de una especie extraterrestre interdimensional a los que llaman Rooots (raíces). Estos enemigos tienen como comandante supremo a un tío llamado La Raíz, que por el momento nadie ha visto. Hay sospechas de que pudiera ser una especie de tronco pero no están seguros. Los enemigos, estos sí, tienen forma de árbol arrastrándose sin patas, con piel y cabeza de corteza. Algunos portan armas de fuego, así que poca broma con ellos. Vemos que los humanos que quedan en pie les dieron un nombre sencillo pues no tendrían mucho tiempo para pensar.

      Nadie tiene la más remota idea de cómo unos seres vegetales puedan tener una tecnología avanzada para viajar entre dimensiones, engullendo todo a su paso. Pues ahí están, dándolo todo. La Tierra y su civilización están devastadas pero existen unos supervivientes que viven confinados en el Pabellón 13 (Ward 13), una especie de base militar secreta subterránea. Desde el principio de la aventura este es el centro neurálgico de la campaña. Desde allí podemos subir de nivel las armas, comprar víveres, customizar el personaje, hablar con otros supervivientes que nos cuentan sus penas, etc. Es como una especie de Santuario de Enlace de Fuego, si hablamos en idioma soulslike.

      La misión que nos encomiendan desde el inicio es encontrar a un tío llamado Ford ─ el fundador del Pabellón 13 ─ para que nos cuente los secretos de la base, básicamente para que no se los lleve a la tumba. Presuponemos que está vivo y hay que localizarle. Aquí empieza un viaje entre mundos interdimensionales usando unas piedras como portal. Se viaja de mundo en mundo matando a todo bicho viviente sin preguntar dónde está Ford. Finalmente, lo encontramos moribundo en una de las dimensiones, concretamente en un mundo forestal habitado por una especie de ratas humanoides ninja. Lo liberamos de su cautiverio y nos comenta que en el subterráneo del Pabellón 13 están las cámaras secretas ─ el pabellón 17 ─ que se acceden mediante un portal secreto donde encontramos el enemigo número uno de la Tierra: La Raíz. 

    Este enemigo es un engendro que usa el subconsciente humano para gobernar. Le llaman El Soñador. La cosa pinta mal y uno se imagina cualquier monstruosidad pero cuando nos encontramos con él, la sorpresa del jugador es mayúscula. Nos liamos a tiros con un chaval durmiendo en pijama, lleva puesto un casco de moto en el que salen unos cables para controlar el sueño, y tiene capacidad de volar. Como decimos, la historia no se sostiene mucho aunque hayan intentado hacerla interesante y compleja tirando de ingenio. Si Remnant from the Ashes ha tenido éxito es gracias a su sistema de combate con esquivas y usando coberturas. Logra que los enfrentamientos sean dinámicos, divertidos, sobre todo jugando en cooperativo. Nuestro personaje va equipado con 2 armas de fuego (una principal y otra secundaria) más otra arma cuerpo a cuerpo (una espada, espadón, un martillo, etc). Además, tiene unas señas de identidad tipo Dark Souls muy marcadas, en ocasiones demasiado. Usamos hogueras para descansar, la dificultad es alta, morir y/o descansar supone el respawn de todos los enemigos, hay dos barras de nivel (la de vida y la de resistencia). No podemos correr infinitamente porque nuestro personaje se exhausta. Hasta hay la típica niebla antes de entrar en una zona de boss final. Los creadores sabían que se llevarían palos por este lado, así que aportaron algo de cosecha propia, suyo, que pocas veces se ve en un videojuego: cada campaña se genera de manera aleatoria. Jugar una campaña y otra en Remnant From the Ashes es una experiencia distinta (aun manteniendo al mismo personaje). 

      Los mundos se reconfiguran cada vez que iniciamos una partida nueva, o nos metemos en la de otro jugador porque estamos jugando en “su mundo”, su partida. En este aspecto, un punto a favor de Gunfire Games que ha sabido reenganchar al usuario pero no gracias a su historia. Remnant from the Ashes es un dark souls de disparos, sin duda, que gusta a quienes buscaban un shooter PvE (jugadores contra entorno) difícil y exigente. La munición no es infinita, ni tampoco los Corazones de Dragón (equivalente a frascos de estus, restauradores de vida). Así que la habilidad al mando y saber subir al personaje es muy importante para no atascarnos. Puede llegar a ser un poco repetitivo muy a la larga por la variedad de enemigos que no es muy amplio pero Remnant from the Ashes cumple y es un juego bastante bueno. Su campaña principal puede durar alrededor de unas 15 horas si vamos explorando minuciosamente las mazmorras, pero luego es muy rejugable ─los mapas se reconfiguran en cada nueva partida─ , así que el juego es de una durabilidad impredecible.


Calificación: Muy Bueno