LITTLE NIGHTMARES


"En ocasiones, es mejor dejar los recuerdos en paz, encerrados. Lejos de tu alcance."─cómic introductorio de Little Nightmares─

El nombre del título deja ver algunas pistas de lo que puede tratar este videojuego. Para sorpresa del que lo prueba, resulta que no se trata de una aventura de terror convencional. Little Nightmares es un juego creado por Tarsier studios, un estudio pequeño que no lo conoce nadie, y distribuido por la compañía Namco Bandai que puede que le suene un poco más. El título se puede definir como una obra indie pero con matices. Trata de una niña ─aunque en su secuela directa resulta que al final es un niño, pero de esto hablaremos en otra ocasión─ que despierta dentro de un barco sin saber muy bien por qué está allí. Suponemos que es una niña pero en ningún momento se le ve el rostro ni tampoco habla, así que lo presuponemos.

      Se intuye que la han capturado o más bien está en un lugar al que no desea pertenecer. Se pone en pie y empieza a recorrer descalza las diferentes estancias del ferry en un scroll lateral en 3D. Su objetivo, sin que nos expliquen nada, es encontrar una salida. Observa que el ambiente que reina en el navío es de una alegría pasmosa: tonalidades grises, suciedad y tripulantes ahorcados.

Parece un comienzo interesante. La protagonista, Six, no sabe cómo ha llegado hasta el ferry ─tampoco no cuentan nada sobre su pasado─ pero lo que ve el jugador es que tiene un cuerpo pequeño y desproporcionado con respecto al escenario y sus captores, por lo que no puede batirse en cuerpo a cuerpo con ellos y su estratégica básica es huir corriendo. Six viste un chubasquero amarillo y en ningún momento se para a pensar que es mejor ponerse algo más discreto para pasar desapercibida. 

      Poco importa porque algunos de los malechores son ciegos. Usan el oído y el olfato para detectar a Six y tiene unos brazos enormemente largos. Aquí tenemos el primer toque de sigilo del juego pero que nadie se imagine a Solid Snake versión mini. Los gráficos de Little Nightmares se mueven gracias al motor Unreal Engine 4 pero lo que brilla es su escenografía, su puesta en escena. Han creado un mundo nuevo con una estética que atrae al jugador. Sus escenarios tienen un aspecto clásico que mezcla fantasía y cutrerío, todo sazonado con un poco de terror. La jugabilidad es limitada: Six solo puede correr, saltar y agarrar objetos que es a su vez la habilidad para trepar por cuerdas o sujetarse a pomos de una puerta. No olvidemos que es un juego indie que podemos completar fácilmente en unas 5 horas. En mucho menos si vamos a toda pastilla sin prestar atención a los detalles. 

      Los juegos indie llevan consigo la simplicidad para que pueda dominarlo cualquiera. Sin embargo, este título indie tiene una particularidad. ¿Cuál? en su fecha de lanzamiento la empresa Bandai Namco inyectó una importante dosis de dinero en publicidad para que llegara a todos los públicos (menores, adultos, etc). Esto no lo hacen juegos indies normalmente ya que la mayoría disponen de poco presupuesto para esto pero en el caso de Little Nightmares no escatimaron en publicidad, ferias de presentación incluidas. Todo a lo grande, como si se tratara de una súper producción. Se aseguraron de que hasta el más casual de los jugadores supiera de su existencia y con un letrero bien grande que pusiera que el juego valía 30 dólares (acostumbrados a los 60$ de salida). Podríamos decir que es un indie dopado. Hay una pequeña trampa en todo esto: el juego es corto, sí, pero luego salen DLC’s de pago, obviamente. Bueno, y al final ¿de qué va Little Nightmares? ¿cuáles son sus mecánicas? muy sencillo. 

      El juego trata de salir de tu cautiverio, un lugar sombrío orquestado y dirigido para placer de unas élites que se dedican a comer carne copiosamente. Se presupone que estas élites ─los cuales vemos caminando en ordenada fila hacia un restaurante para engullir alimentos, todos ellos gordos─ tienen asegurada la comida gracias a un industria cárnica oscura que secuestra niños/as para llevarlos al matadero. El lugar en cuestión se hace llamar The Maw (las Fauces). Vemos que no se estrujaron mucho el cerebro para dar con el nombre. La directora y dueña de The Maw es una mujer de aspecto asiático de dudosa belleza ya que no puede mirarse al espejo. 

      La casa donde reside está repleta de cristales rotos. Litttle Nightmares es básicamente resolver puzles, huir de los malos palante usando mucho sigilo y un poco de habilidad si somos descubiertos aunque tampoco mucha. No hay una dificultad desquiciante ni de lejos. Los puzles son también sencillos. El juego no quiere que te atasques así que en pocos segundos cualquier enigma está resuelto. Vidas infinitas con respawn en el último punto de control, así que el juego no es desafiante. Llama la atención la ausencia de indicadores (HUD) en la pantalla, barras de energía u otros. Hay aspectos raros del juego como su final ─que no vamos a desvelar─ o la repentina hambre de Six en momentos determinados de la aventura que le conducen a comer cualquier cosa. 

      El juego en sí no nos cuenta mucho y deja que el usuario interprete un poco la historia, un recurso usado mucho últimamente. El título ha reclutado a muchos fans ¿por qué? quizá la respuesta la encontremos en un ajustado terror psicológico que no llega a dar miedo pero sí un poco de respeto. Pero sobre todo su diseño artístico difícil de describir. Obsérvese con detalle los escenarios, cuidados hasta el último píxel. Es una obra maestra. Sus claves son una jugabilidad accesible ─cualquiera puede echarse unas partidas a Little Nightmares aunque sea un torpe con el mando─, y su aura de misterio que atrapa al jugador. Visualmente es atractivo. Engancha por querer saber qué pasará luego y es lo que le hace único entre los indies. El juego resultó ser un éxito, consiguiendo superar las expectativas de sus creadores: 3 millones de copias vendidas sumando todas las plataformas. También hubo versión para móvil, pero con gráficos ajustados al software en cuestión. Los buenos resultados animaron a la compañía a sacar una segunda entrega dos años más tarde que al final fueron casi 3 años a causa de la crisis sanitaria del 2020.


Calificación: Muy Bueno