CUPHEAD

 “Yo nunca juego limpio, soy la mano derecha del diablo” .- Rey de Dados
      Cuphead es un juego en 2D de scroll lateral que ha triunfado más de lo que sus propios creadores esperaban. Sobre los inicios del juego se han escuchado varias historias, la más sonada es que los hermanos Chad Moldenhauer y Jared Moldenhauer hipotecaron su patrimonio para llevar adelante el juego. Esta información no es del todo exacta, pues los hermanos ya estaban sumergidos en el proyecto hasta las cejas, publicando un tráiler en Youtube en 2014 y todo, y posterior presentación del juego en el E3 del 2015. El primer borrador de Cuphead  tenía solo 8 fases, 8 bosses. El enorme éxito de la presentación les hizo ver que el juego prometía. Para hacerlo aún más grande, decidieron pedir un préstamos poniendo de aval sus propios hogares y así poder fundar los estudios MDHR (acrónimo del apellido Moldenhauer) con el que reclutar más profesionales que los ayudarían a llegar a buen puerto.

      Algunos ojeadores de Microsoft observaron que el juego tenía futuro, y no tardaron en prestarles apoyo logístico también a los hermanos, con la consiguiente cláusula de exclusividad temporal, como no podía ser de otra forma. Cuphead tuvo su estreno un 29 Septiembre de 2017 para PC y Xbox One exclusivamente, en 2019 lo haría para Nintendo Switch y un año más tarde podrían disfrutarlo los usuarios de PlayStation. El juego se empapó de  varios premios, entre ellos Mejor juego Independiente, Best Visual Design y un reconocimiento de los Annie Awards por su contribución a la animación. El éxito comercial ha estado claro desde el minuto uno, consiguiendo más de 2 millones de copias vendidas y a día de hoy la cifra sigue creciendo. Es muchísimo para tratarse de un juego independiente.
      Vamos a analizar con más detalles cuál ha sido la clave de sus ventas. Los hermanos Moldenhauer han estado jugando a los videojuegos desde que eran pequeños, sobre todo a los antiguos, tomando clara inspiración de juegos como MegaMan, Mario Bros e incluso juegos de lucha tipo Street Fighter. Los que habéis jugado a Cuphead habréis notado la alusión a Ryu y Ken en los hermanos cuphead y mugman, o el tiro especial en forma de hadoken. Pero su gran atractivo radica en sus dibujos inspirados en cartoons de los años 30. Los hermanos Moldenhauer son fans de esta clase de animados. Se documentaron durante horas y horas de estos dibujos. 
      Otra gran baza es su trabajo artístico, con el que tuvieron que ir de puntillas por tal de evitar denuncias de plagio, especialmente de Disney, que en los últimos años ha engullido casi todos los estudios cinematográficos. Los hermanos Moldenhauer tenían claro que no querían problemas con la monstruosa Disney y su ejército de abogados. Así que los gráficos de los personajes, jefes finales y npc’s están dibujados a mano uno por uno, del mismo modo que sus movimientos. Su diseño artístico parte de cero ─aunque se observa una clara inspiración en algunos detalles─ aún así, los hermanos Moldenhauer no estaban seguros de librarse de una demanda y pidieron asesoramiento jurídico. Esto provocó que algunos dibujos tuvieran que ser ligeramente rediseñados. Los hermanos le deben mucho a Maja Moldenhauer en esto, productora ejecutiva y artista del estudio MDHR, la principal diseñadora de las ilustraciones. Maja dijo en una entrevista que tuvo que llevar muñequera durante un tiempo para evitar lesiones de tanto dibujar.
      El otro gran pilar sobre el que se sustenta el juego es su mecánica, que es sencilla y fácil de aprender (salto, disparo y esquiva). Su jugabilidad apuesta por el modo cooperativo offline, una característica del que muchos estudios ya ni se acuerdan que existe. Cuphead es corto pero difícil. Casi todas las partidas nos exigen concentración porque es un boss rush ─las fases están centradas en enfrentamientos con jefes finales─ por lo que nada más empezar una partida nos están lloviendo proyectiles. Como hemos dicho antes, los hermanos Moldenhauer llevan años jugando a los videojuegos, especialmente a los antiguos, donde la dificultad era mayor que los juegos de ahora. Perder contra un boss nos frustra pero a la vez nos invita a continuar jugando más para encontrarle el punto débil, por lo que podemos decir que la curva de dificultad es sobresaliente. Cuphead tiene una extraña adicción que nos desafía a intentarlo de nuevo aunque recibamos palos por todos lados. Este atributo es, sin duda, uno de los más difíciles de conseguir en un videojuego hoy en día.

      Y por último tenemos la otra gran baza del Cuphead: su temática. Hay una mezcla perfecta entre dibujos infantiles y argumento adulto. Algunas webs tildaron la sinopsis de poco apropiada para ser de dibujos pero creemos que tiene un punto acertado. Los personajes, unos hermanos con cabeza de taza, se adentran en un casino en el que empiezan a jugar compulsivamente hasta el punto de apostarse sus propias almas con el mismo Diablo, que curiosamente es el dueño del local. Pierden, como era de esperar, y el Diablo les propone conseguir las almas de los deudores del casino a cambio de las suyas propias. Los hermanos son expulsados del casino a patadas. Recorren los escenarios ─en el orden que quieran─ por tal de derrotar a estos bosses que tienen deudas con el casino y adquirir sus almas para ponerlas a disposición del Diablo.

      El juego tiene la etiqueta de PEGI +10 (no recomendable a menores de 10 años) por la referencias al alcohol, el tabaco, el juego de apuestas y algún que otra ilustración con una pincelada violenta. Cuphead es sin duda uno de los mejores indies al que hemos jugado en los últimos años. El éxito comercial ha hecho que los hermanos Moldenhauer hayan puesto los cimientos de su estudio, y preparan un DLC con el que aumentar la experiencia de Cuphead que ya ha reclutado una legión de fans en solo 2 años de vida. 
El núcleo duro de Cuphead: Maja, Chad y Jared Moldenhauer


Calificación: Muy Bueno